Recuerdo la boda de un primo en la que todos los chuletones estaban demasiado hechos. No recuerdo de qué primo se trataba porque solo tenía cinco años, pero sí lo de los chuletones. Fui a otra boda en la que a la novia le mancharon el vestido con vino tinto. Los amigos del novio lanzaron un corcho de champan desde la terraza del segundo piso, con tan mala suerte (o tan buena puntería) que acertaron en la botella de rioja que el padre del novio acababa de abrir. El caso es que del banquete de la boda de mi primo, no recuerdo otra cosa que me llevara a la boca que no fuese el chuletón. También he olvidado si el vestido de la novia era bonito o si estaba hecho de diamantes. A Anita le pasa tres cuartos de lo mismo. Historias diferentes con la misma moraleja. Parece que la memoria es selectiva y tiene, además, mala leche. Y es por esto que estamos tan orgullosas de la boda que organizamos para David y Rocío. No se quemó nada, el vino fue directo de las botellas a los gaznates y el resto, como podréis comprobar a continuación, salió a las mil maravillas. Modestia aparte, creemos haber roto la tradición: nada malo podría ser recordado de una boda que, para muchos, es ya inolvidable.

La celebración tuvo, como podéis ver, un estilo propio muy marcado. David y Rocío son arquitectos y querían hacer la boda en el mismo lugar donde piensan construir su futura casa. Con estos cimientos (valga la redundancia), comenzamos a diseñar una boda que había de girar en torno a conceptos muy concretos: construcción, proyecto, obra, proceso, futuro, estructura…

 

Hormigoneras llenas de flores, carretillas para transportar limonada helada, pales, puertas recicladas y regalos de los novios en forma de casitas llenas de ladrillos son solo algunos de los miles de detalles que conformaron esta obra, perdón, esta boda.

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mariscalariza-0017Y, por supuesto, la carpa. La condenada nos quedó así de chula, después de horas subidas a andamios colgando telas. La idea era que fuese la estructura de su futuro hogar ¡y creo que lo conseguimos!

Total, que los novios se besaron y bailaron, y los invitados comieron y bailaron, y nosotras curramos mucho pero también bailamos y nos fuimos a casa con una sonrisa de oreja a oreja y la modestia olvidada en alguna esquina de la que sería la casa de David y Rocío.

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GRACIAS

Info Extra:

Todas las fotos han sido realizadas por el encantador Mariscal Ariza, todo arte.

La comida fue del catering Mentidero de la Villa, ¡exquisíto!

La instalación de las luces fue de Sonoriza.

Y algunos de los magníficos muebles que había allí eran de Crimons.

Si quieres ver más fotos de está obra/boda pincha aquí.

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