CARTA DE NAVIDAD

Nos gusta la Navidad porque tenemos la suerte de recibir cosas como esta.

“… Porque cuando voy a Bilbao a pasar un fin de semana, las dos primeras cosas que hago son siempre las mismas. Nada más bajar del autobús, del coche o del avión, me dirijo lo más rápido posible a los jardines de Albia, entró en el bar Iruña y pido un zurito y un pincho que no me duran más de cuatro minutos. Acto seguido, voy a la calle Ledesma y en el Artajo pido otro zurito, una ración de rabas y otra de tigres. Esta vez no hay prisa. Ocupo una mesa y de ahí no me muevo hasta que con el último pedazo de pan rebaño el último resto de tomate del último mejillón. Iruña y Artajo vienen a durarme poco más de media hora, media hora en la que silencio el teléfono y evito cruzar miradas con los presentes, no los vaya a conocer. Con este pequeño truco, sé que siempre querré volver a Bilbao. Ya puede ser el peor fin de semana, que el viaje habrá merecido la pena sólo por ese pincho, esas cervezas y ese par de raciones. Los amigos pueden darme plantón, la chica que me gusta puede no contestar mis llamadas o una tormenta del copón puede hacer que no salga de casa. Me da igual, porque la primera media hora ha sido perfecta, y no hay amigo, chica o temporal que puedan echarlo a perder.
Sin embargo, la cosa es bien distinta cuando voy con amigos que no conocen Bilbao. Entonces hay que organizarse, hay que elegir y descartar, hay que administrar, en fin, tiempo, lugares, recorridos y compañías… Y en Bilbao siempre hay que tener un plan alternativo por si llueve.
Pues bien, a base de repetir y repetir, de corregir y mejorar, de discusiones con familiares y amigos, incluso con alguna que otra corazonada, he llegado a crear el fin de semana perfecto en Bilbao. Y que conste que no estoy despreciando otros planes hechos por otra gente, porque hay tantos Bilbaos como bilbaínos hay en el mundo. Yo he diseñado el mejor plan para conocer y disfrutar Mi Bilbao.
Sé que no soy especial y que, quien más quien menos, todo el mundo se esfuerza en hacer disfrutar a sus amigos cuando le visitan. La satisfacción que produce conseguirlo es una de las mejores sensaciones que pueden experimentarse.
Me vino a la mente todo esto cuando estaba leyendo vuestro blog. Al fin y al cabo ¿No es algo parecido lo que hacéis vosotras? Ayudar a personas a crear los mejores planes posibles bajo unas circunstancias concretas. Porque no quiero equiparar una boda o una pedida e mano con un fin de semana en Bilbao (que podría), pero creo que las similitudes están ahí. Pues nada, que es muy bonito lo que hacéis, pero ¿Y todo esto a qué venía…? Ah, sí, que ¡Feliz Navidad!”

Enviado por  T. SMALLVILLE (un grandísimo escritor) el 24 de Diciembre.

GRACIAS!

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