Paula y Roberto se casaron en Navarra en las Bodegas Otazu, un sitio muy recomendable con un entorno espectacular. Ambos tenían muy claro que querían una decoración sencilla pero que sorprendiera a los invitados. Después de mucho pensar, nació  nuestra primera boda sin flores.

Todo giraba entorno a las hojas, hojas verdes de diferentes tamaños y formas que estuvieron presentes en la iglesia, la papelería y el banquete. Para los centros utilizamos  botellas de diferentes tamaños con hojas preciosas que llenaron de vida al salón. Los chicos querían hacer un guiño a Filipinas (el sitio donde habían estado viviendo los últimos años) así que lo aprovechamos para dar nombre a las mesas. Además preparamos un seating plan con 200 hojas personalizadas que los invitados acabaron cogiendo de recuerdo y para identificarse entre ellos durante la boda.

Aunque la lluvia nos acompaño desde el principio hasta al final ( vientos huracanados y arcoíris incluidos) no consiguió estropear ni un segundo de la boda, que salió a la perfección. Fue una boda genial y los chicos estaban más radiantes que nunca.

Fotógrafo: Mariscal Ariza